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-"Es una gran satisfacción tener una fuente de trabajo para más
de trescientas personas" -decía Don Juan, quien supo lo que
era tener un solo ayudante.
Cuando
cumplió 75 anos de edad, los empleados y obreros le entregaron un
diploma que él conservaba con satisfacción. Leemos: "En reconocimiento
a su ejemplar e incansable labor en el desarrollo de esta empresa".
"La cual fue posible porque empezó como ayudante ganando un peso a la semana".
-El
dinero no nos cambia, cuando se gana despacio y con esfuerzo -sentenciaba.
A él no le cambió, a juzgar por el modo amable y familiar de
llamar a cada una de estas trescientas personas: "hijos".
Don Juan Montemayor Martínez sintetiza su esfuerzo en una frase
humilde:
-"No
tengo palabras para agradecer al Creador los beneficios recibidos...
aunque también haya sufrido penas y amarguras".
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