|
"...Oye
¡que suerte ha tenido tu hijo!, ha hecho mucho dinero, se ha ido
para arriba ---le dijo alguna amiga, no sin ocultar cierta envidia.
---A la suerte, en el casa de mi hijo, la llamo trabajo -contestó
la madre-, porque se levanta a las seis de la mañana y termina a
las doce de la noche."
De
quien se hablaba era de Don Juan Montemayor Martínez, empresario
que fundó Productos Laminados de Monterrey, S. A. de C.V.
Cuando
tenía catorce años ingresó como ayudante al taller de hojalatería
propiedad de Don Domingo Brandi.
-Fue
un patrón muy noble y justo para fijar los precios -recordó Don Juan, después--. La ganancia era la justa.

|